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lunes, 24 de noviembre de 2014

Un español no sé dónde: Marzal en...

Hay amistades que no entienden de distancias, y la mía con Marzal (siempre le llaman por su apellido, pero para mi siempre será Andrés) es un ejemplo de ello. Son de esas amistades que no comprendes como os hicisteis amigos pero que con el tiempo y porque yo soy "mu pesa" llegamos a donde estamos (una hipoteca autosuficiente de amistad). 

Yo no puedo disimular la ilusión que me hace que desde  su no se dónde  particular nos ha concedido el honor de tenerlo en nuestra nueva sección de la temporada. Y solo puedo dar mil gracias y se me quedan cortas...

        << Andres, Marzal para los amigos>>

Os dejo con su nueva vida y su forma particular de contarla:


ParaMiTeresiña

He de reconocer, que no he sido nunca un buen redactor, y menos de historias propias, mi madre siempre me obligaba a escribir sobre las vacaciones o resúmenes de libros, pero nunca llego a surtir efecto. Mientras me formaba como Caminero siempre le dejaba este trabajo "sucio" de redactar en los trabajos a algún compañero o compañera, pero hoy y por esta paliduchilla Teresa que tanto aprecio, escribiré algo sobre lo que viene siendo mi historia por el extranjero.

Escribo estas líneas desde un autobús, 8 horas de viaje de ida y otras tantas de vuelta,  con el objetivo de visitar a unos grandes amigos que también están disfrutando de la misma aventura en la que yo me he embarcado durante este año. Por lo que tiempo tengo para intentar currármelo.

Todo empezó aproximadamente unos dos meses atrás, cuando después de un largo verano te toca alejarte de todos los amigos, familia, de tu conocido y habitual día a día hasta el momento. Es hora de aventuras.

Llegue a mi lugar de destino sin tener donde vivir, con dos maletas gigantes, una con mi ropa y la otra hasta arriba de ganas increíbles de comenzar algo nuevo, de recrearte y volver a descubrirse a uno mismo. La primera noche la dormi en un sofá, y las 10 siguientes también. El conocido couchsurfing funciona de verdad, os invito a que lo probéis. El precio, muy asequible, pagué con una botella de Brugal de L que compré en el duty-free del aeropuerto al salir de nuestra querida España.

Antes de llegar a mi destino, alguien me dijo que iba a ser muy sencillo encontrar piso, pero me costo dar con el mío unas tres/cuatro semanas y mas de 20 entrevistas. Entrevistas, si, un concepto que nunca había experimentado para encontrar una habitación y que no se lo recomiendo a nadie. Al cabo de la primera semana había visitado un par de antros en los que no viviría ni un perro, un treintañero soltero con hija incluida en el piso, unas locas de los gatos amantes del té y yo creo que también de alguna droga psicodélica y un par de sitios que realmente te gustan, pero tienes que esperar durante unos días su respuesta, anunciándote al final un no rotundo que te deja la moral por los suelos. Gente a la que piensas que caías bien después de 20 min de entrevista, y que te rechaza con un mensaje. Te sientes realmente frustrado, ellos se lo pierden, piensas tristemente para intentar animarte.


<<El edificio de mi escuela con más de 100 años>>


La verdad es que fui afortunado, porque después de la primera semana encontré un par de estudiantes bastante activos, que por grata sorpresa, solo estaban dispuestos a acoger gente extranjera. Lo malo es que era solo hasta finales de mes, pero bueno, esto me permitió tener un buen colchón para proseguir con mi búsqueda sin obligarme a coger la primera oportunidad que pasara por delante.

Finalmente, conseguí un piso perfectamente ubicado en el centro de la zona de joven y estudiantil de la ciudad, con dos compañeros autóctonos puros y duros, que por cierto, era el objetivo que perseguía desde un principio. Porque cuando empiezas en un nuevo lugar, bajo mi punto de vista estas obligado a darle una oportunidad a su cultura, comer, beber, vivir las fiestas, aprender el idioma... y probar todo lo suyo y darte cuenta de que hay algo más allá del jamón, chorizo, paella y los cubatas. Luego que sea mejor o peor ya es otro tema.

Hablando de fiestas... El primer fin de semana de mi aventura, me invitaron a una fiesta en un piso donde el único extranjero era yo. Una fiesta con patrocinador, donde a los organizadores les regalan cerveza para una boda con el objetivo de facilitar la borrachera de cada uno de los asistentes a cambio de unas fotos y de publicidad para la cerveza. Esta gente sabe como hacerlo. Resultó que uno de los organizadores, es el mejor descubrimiento que he hecho en la ciudad y que afortunadamente me esta mostrando las entrañas de la misma.


<<Flunky ball, juego para beber que pienso llevar a España>>

Yo pensaba que en España teníamos las mejores fiestas y las mejores discotecas. Pero no, aquí la cultura de la fiesta es la esencia de una forma de vida. Las ubicaciones de las discotecas y pubs son increíbles. Antiguas naves abandonadas, refugios aéreos rehabilitados, antros con todo un encanto, y la música es absolutamente la esencia de la esencia, el caviar del caviar. Esta gente sabe de reutilizar. En España tendemos a relacionar la música electrónica con un mundo rodeado de drogas, música que parece que si no llevas algo de C o de M encima no puedes disfrutar. Aquí he visto a familias con sus hijos en una rave dominguera, disfrutando de un una bbq y bailando el conocido "musicote" a las 2 del medio día con una sonrisa de oreja a oreja. Os invito a darle a esta música otra oportunidad, buscar y encontraréis productores que hacen cosas realmente increíbles.


<<Una casa abandonada? No, una de las mejores discotecas de Berlín>>

La gente erasmus tiene en general su propio encanto. Grupo de personas que ha venido a pegarse la fiesta durante un semestre o dos, donde se disfruta de un ambiente multicultural en el que cada uno intenta hablar su mejor inglés posible. Si es la primera experiencia fuera de tu país, es perfecto, es lo mas sencillo también, planes y amigos no te van a faltar, pero es secreto es ir más allá. Buscar un grupo autóctono, en el que tienes que trabajar para ir dentro, porque tu eres el nuevo, porque ellos tienen este grupo desde hace ya tiempo y eres tu el que tiene que mostrar interés por ello.

Pero esto no es fácil, los llamados cabezas cuadradas (con todo el cariño) de los cuales estoy rodeado tienen sus peculiaridades, pero si algo me he dado cuenta aquí, como en el resto de sitios que he estado y me ha dado tiempo a conocer a gente, es que realmente no hay tantas diferencias, siempre vas a encontrar en los grupos a alguien en relación con tu gente, el fumón, el guaperas follador, el gordo, el feo, el bohemio, el pijo, el calvo (yo) y demás personajes comunes.

<<Vista de Dresden desde las orillas del Elba>>

Solo llevo aquí dos meses, de al menos 10 que me esperan, y ya tengo ganas de quedarme aquí a trabajar. Mi actual ciudad, Dresden, una preciosidad alemana a las orillas del Elba, que fue destruida al completo tras la guerra, pero donde han conseguido recuperar su estado original. La universidad, por cierto va bien, tengo un año para hacer el proyecto, así que espero viajar bastante y acabar conociendo completamente toda Alemania.


<<Una magnifica tarde otoñal en un magnífico parque>>

Las alemanas tienen su propio encanto, el ir en bici a todos lados genera un endurecimiento considerable en los gmg (gemelos, muslos y glúteos), por lo que a los amantes de las bonitas piernas este es vuestro lugar. No todas hacen referencia a la alemana gigante y rubia a la que le huelen los pies, hay bastante color.

Vivir y trabajar en Berlín es un proyecto de futuro, pero volver a España también. Pero primero tengo que aprender este idioma que fue inventado hace ya años por el mismísimo diablo. A la vuelta, pasarme por Sevilla a visitar a Teresita también lo tengo apuntado en mi bucket list.  ;)

Con mucho amor y cariño, Mzl



El Dresden de Marzal pa ti, pa mi y pal resto 

P.D. otros no se dónde 









miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un español no se dónde: Malú en...

Teníamos muchas ganas de enseñar que es la vida en un país que no es el tuyo, ya que por cosas de la vida actual se ha convertido en algo muy común aquí. Así nos decidimos a idear una nueva sección: Un español no se dónde. Con el queremos dar hueco, voz y disfrutar de los devenires de las vidas de personas que viven en un país mas o menos lejano a este.

No tenemos claro como será la historia de esta sección, pero lo que si tenemos claro que será enriquecedor pa ti, pa mi y pal resto.


<<Sommer auf dem Tempelhofer Feld>>

A Malú la conocí durante los dos años que viví en Valencia y me acorde de ella cuando este proyecto empezó a convertirse en real. Ella ( gracias mil gracias), no dudo ni un segundo es querer formar parte y nos presto una preciosa carta donde explica a sus amigos su nueva vida. Es alguien que ha conseguido hasta convertirse en una empresaria de cabo rabo con su Yinkana, pero ya os contara ella su historia, como ella la ve


Su vida en “no se dónde”, su dialéctica y ella misma os enamorará, porque enamora hasta a las piedras.
<<Malú>>

Esperemos que disfrutéis de esta bonita carta:

La felicidad es el rayo de sol que entra por la ventana. Para mí es un hecho, y parece que cobre aún más sentido en este país dónde vivo, además de ser el motivo por el que , esta mañana, nada más abrir un ojo y desde la cama observar el pico de la mesa roja, en ese momento rojo fresa brillante iluminado por un torrente de luz, me he decidido y he dicho ,ya esta, café, piti, y hoy les escribo. Será sin duda una manera de ponerme al día a mi misma.

Desgraciadamente, me he tenido que sentar a escribir sin café, y estoy temiendo el momento dentro de 10 minutos en el que bajaré a lo de mi amiga la turca a pillarme uno, ya que posi-blemente cuando vuelva, no estaré tan inspirada. Pero bueno, prometo terminar esto que he empezado, con o sin musa.
Probablemente, la razón por la que hoy no he podido disfrutar de mi café nada más desper-tarme se achaque a que vivo en una casa con 10 personas donde se comparte todo. A veces es malo porque no hay café, pero, en un país dónde los rayos de sol no frecuentan los alfeízares de las ventanas, la felicidad hay que buscarla por otras vías, y yo la he econtrado aquí. Somos una familia muy variopinta, o como diría mi amiguísima Mire mientras que resuena en su mente la voz de Joaquín Reyes, “La auténtica alianza de civilizaciones”: 
  •  “La africana con mucho mundo”
  •  “El payaso extremeño”
  •  “Das ewig Kind” (El niño eterno)
  • “La rapera molona danesa”
  • “La energica brasileña”
  •  “La líder política”
  •  “La no convencional alemana-bio”
  •  “El Dj iraní”
  •  “El negro-funky”
  •  “La escritora Polaca, estilo -yevski”


Creo que si ellos tuvieran que apelarme del mismo modo que he hecho yo,sería algo como “La business woman“ o algo así, pero tranquilos que pese a esta imagen de pseudo-capitalista que al parecer me estoy labrando, se esconde la misma gitanilla en su bici que seré siempre. Lo que pasa que ahora tiendo al finor, como podeís apreciar en esta autofoto que me tomé el otro día en la oficina de mi nuevo curro.

Chris lo invetó y Robert puso la pasta. Ahora que el negocio esta creciendo, necesitaban a alguien más y me cogieron a mí. Según Chris, en la empresa no hay ni habrá cargos ni posiciones, así que todos hacemos todo, aunque particularmente yo este un poco más centrada en la comunicación y aspectos creativos.
Son unos máquinas. Por supuesto que su propósito es ganar pasta y si es mucha, mejor, pero me gusta porque no les obsesiona. Son muy justos con los sueldos, no son agresivos a la hora de comerciar y estan tranquilos aunque acaben de empezar; trabajan sus 6 horitas al día y el resto “Feierabend“ a disfrutar de la vida.

Un poco a trompicones por el idioma, pero en general los alemanes me han aceptado y yo a ellos, y digamos que nos llevamos bastante bien. Me gusta este país. Creo que es porque, lo que carazteriza a los alemanes es ser unos macromotivados y ultradetallistas, cualidades que yo también llevo dentro. Siempre hay una vela encendida en alemania, y eso me hace sentir bien. 

Pero bueno, como siempre, no es oro todo lo que reluce, tampoco en la capital de “El país del éxito”. Esta parte originalmente la he escrito a mano, de camino al trabajo en el metro, el subconsciente de la ciudad. Aqui abajo es dónde te cruzas habitualmente con los fantasmas de una alemania completamente ajena a la imagen exportada, a mi parecer tan lejos del concepto bienestar como España de ser, o haber sido alguna vez, un país rico. Gente de aspecto decadente y miradas vacías, tan vacías que parecen no reparar en nada a su alrededor, gélidos. Su ropa es la misma desde antes que callese el muro, con olor a wurst. Rancios y resignados, estos Nibelungos* contemporáneos me hacen reflexionar sobre qué poco sentido tiene anhelar el nivel de vida en alemania, cuando aqui te encuentras día a día con tantas personas - y no hay mejor manera para describirlas que en jerga valenciana- tan genadas.
*Nibelungos=enanos oscuros que vivían en las profundidades de la tierra y se dedicaban a la extracción de metales. (De pequeña mi padre me hizo leer muchos cuentos, hasta de la mitología alemana. Aún recuerdo qué malas sensaciones me transmitían las ilustraciones de los nibelungos)

Como no me quiero pasar de lista voy a dejar de hablar de zoociedad, aunque por otro lado también creo que ya he hablado mucho sobre mí, así que os adjunto algunas fotos que resumen un poco lo que hago en Berlín, cuando no estoy en casa, el trabajo o en el metro con los nibelungos.



Y así concluyo (por fín!) esta carta dedicada a mis mejores amigos, allí dónde estáis cada uno de vosotros, disfrutad de un buen café caliente o frío mientras que la leéis, y recordad lo que os quiere, admira y piensa,

Vuestra Malú.

Feliz día en “no se donde” pa ti, pa mi y pal resto

PD. Viajes y también otras historias del hoy
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